viernes, 21 de agosto de 2009

El sindicato más grande del mundo



Juan Meléndez de la Cruz

Hoffa, un reto al poder, es un film biográfico de 1992 basado en la vida y la misteriosa muerte del líder sindical estadounidense Jimmy Hoffa (1913-1975).

El actor Jack Nicholson (1937- ) interpreta el rol de Hoffa dirigida por Danny DeVito (1944- ), quien también actúa en el papel de Robert Ciaro.

Años treinta. En Estados Unidos se vive una época de depresión que provoca una grave situación laboral. El sector de los transportistas es uno de los más afectados, ya que a diferencia de los demás trabajadores, sus reiterados viajes evitan la forma de organizar su propio sindicato.

Pero en el año 1940, un hombre polémico y controvertido, llamado James R. Hoffa, se convierte en un líder sindicalista revolucionario, decido a luchar a favor de los derechos de los camioneros. Años atrás, Hoffa se había dado a conocer como principal impulsor de huelgas y manifestaciones en Detroit, Michigan.

Desde entonces, ha ido ascendiendo en sus pretensiones sindicales y bajo la fiel colaboración de su amigo Bobby Ciaro, el principal testigo de su escalada, es ahora el apasionado defensor popular del sindicato del transporte, aunque ello le provoca el enfrentamiento con diversas organizaciones patronales y peligrosos contactos con el mundo de la mafia.

Bobby Ciaro rememora la vida de su amigo, el líder sindical James Hoffa. La evocación de Ciaro se centra en los esfuerzos de Hoffa por crear la Unión Sindical durante la Gran Depresión en Estados Unidos, su dirección en el sindicato, su lucha contra la familia Kennedy y su misteriosa desaparición posterior.

El 30 de julio de 1975 Jimmy Hoffa salió de su casa para reunirse con un poderoso mafioso. Desapareció misteriosamente, lo que aún continúa sin explicar. La historia comienza en su infancia, en uno de los barrios más pobres de la ciudad de Detroit.

Cuando crece, crea el más grande sindicato del mundo, distinguido por los fuertes lazos de unión entre sus miembros. El episodio más importante de sus actuaciones tuvo lugar cuando se enfrentó a los Kennedy, que le definieron como "el símbolo viviente de la corrupción". Varias acusaciones le vincularon con negocios ilegales de juego y le relacionaron con la mafia. En el juicio es hallado culpable y es encarcelado.

Unos años más tarde fue amnistiado por el presidente Nixon. A partir de ese momento lucha por volver a su antigua posición al frente del sindicato, pero se queda a medias debido a su desaparición.

Desde el día de su desaparición, el 30 de julio de 1975, cuando tenía 62 años, numerosos equipos del FBI y aficionados al misterio han buscado su cadáver en los suburbios de Detroit, y la creencia popular asegura que su cuerpo yace en alguna autopista cercana bajo toneladas de cemento, uno de los rituales macabros utilizados por la mafia para ocultar a sus víctimas.

La película obtuvo dos nominaciones al Premios Oscar por Cinematografía y Maquillaje, y una nominación al Globo de Oro por mejor actor (Nicholson). A pesar de estas nominaciones el film no tuvo una buena acogida entre los críticos, quienes reprobaron su excesiva violencia.

Cóctel de mafia, poder, sindicalismo, lealtad y misterio entorno a la desaparición de Hoffa resuelta de una forma bastante convincente y sorprendentemente verosímil.

La cinta “Hoffa” será proyectada por el cineclub “Oro negro” del FLS de la Sección 10 el viernes 31 de julio a las 19 horas en el auditorio de la sucursal transportes de la Sociedad Cooperativa de Producción del Frente Liberal sindicalista, situado en la calzada de los Petroleros s/n, (a un lado de la delegación de tránsito) colonia Petrolera de Minatitlán. La entrada es libre y para todo público.

Pies de foto:

Bobby recordando

Jimmy invitando a la acción

Lucha para formar un sindicato

Un hombre a la deriva


El capitán Nathan Algren es un hombre a la deriva, atormentado moral y espiritualmente por los remordimientos de las batallas contra los indios norteamericanos.

Una vez arriesgó su vida por el honor y por la patria, pero, en los años transcurridos desde la Guerra de Secesión Estadounidense, el mundo ha cambiado. El pragmatismo ha reemplazado al valor, el interés personal ha ocupado el lugar del sacrificio y el honor no se encuentra en ninguna parte. Recibe la oferta económica de marchar a Japón para entrenar al inexperto ejército. El mediador del pacto es su superior en el ejército que lo reconoce como un hombre muy capaz a pesar de sus limitaciones; en cambio Algren lo considera un asesino a sangre fría e inescrupuloso.

Al llegar al país, Algren se hace asesorar por un compatriota que hace las veces de traductor. Algren se sorprende de ver a un país que está suspendido entre lo medieval y lo moderno.

Se trata de un país en plena restauración Meiji, liderado por un Emperador joven que desea que su país se modernice, influenciado por algunos de sus consejeros, más interesados en el enriquecimiento personal que en el nacional, entre ellos el infame consejero (Shogun) Omura.

Uno de los antiguos maestros del Emperador y consejeros, el samurái Katsumoto, ha decidido levantarse en armas contra esta súbita revolución cultural, a la que considera negativa para el país y la gente que ama.

Contra este antiguo linaje de guerreros, los venerados samurais, que dedicaron sus vidas a servir al Emperador, se han convertido en un grupo de rōnin (samurai errante, sin amo) y es en contra de ellos que ha de preparar Algren al ejército nipón, porque a pesar de luchar a la manera tradicional, con espadas y arcos, su valentía y arrojo los convierten en serios oponente frente a las armas de fuego tales como carabinas y ametralladoras Gatling.

Algren recibe la orden de marchar contra los enemigos, a pesar de la falta de entrenamiento de las tropas, y de su propia oposición a ello.

Durante el primer encontronazo de ambos bandos, el ejército de Algren se ve desbordado por una carga de caballería en la que el coronel nipón que los dirigía es capturado y conminado al suicidio. Algren es rodeado finalmente por un grupo de samuráis, a uno de los cuales, Hirotaro, es muerto por Algren en el transcurso del combate.

Katsumoto, viendo su valentía, decide mantenerle con vida y llevarle preso a la aldea en las montañas donde vive con su gente. Su intención es mantener al occidental allí para aprender del que es su nuevo enemigo, al menos mientras el invierno y sus nieves le impidan abandonar el pueblo.

Algren empieza a vivir con la familia de Hirotaro, su mujer, Taka, y sus dos hijos pequeños. Cuando descubre que ella es la mujer de aquel samurái que mató en combate, empieza a aprender la lengua japonesa para poder expresarle su arrepentimiento.

En principio es rechazado por la sociedad, por Taka y además por los samuráis debido a que es considerado un teki (enemigo).

Algren mostrando la misma tozudez ante la muerte empieza a sostener combates Kendo con los samuráis para poder dominar la Katana (espada), cosa que logra después de humillantes derrotas.

Poco a poco, Algren empieza a comprender a esa gente que él consideraba salvajes, sus motivaciones y su modo de vida, y descubre que ha encontrado allí la paz interior para olvidar sus penas pasadas.

La cinta “El último Samurai” será proyectada por el cineclub “Oro negro” del FLS de la Sección 10 el viernes 17 de julio a las 19 horas en el auditorio de la sucursal transportes de la Sociedad Cooperativa de Producción del Frente Liberal sindicalista, situado en la calzada de los Petroleros s/n, (a un lado de la delegación de tránsito) colonia Petrolera de Minatitlán. La entrada es libre y para todo público.

Desde las 18.25 hrs. Pasaremos los “extras”, el viaje de un guerrero e Historia v.s. Hollywood que nos permitirán disfrutar mejor de la cinta.

Pies de foto:

El Shogum, Omura

Humillantes derrotas

Queriendo embrutecerse

El conflicto de Taka



Juan Meléndez de la Cruz

Al hablar de sus motivaciones para filmar el último samurai, el director Edward Swick afirma: "Los valores básicos de la cultura samurai siempre me han parecido admirables y válidos", explica, "en concreto, la creencia de que la violencia y la compasión van juntas y que la poesía, la belleza y el arte son parte de la formación de un guerrero del mismo modo que la destreza en el manejo de la espada o la fuerza física. También me interesa la inesperada posibilidad de renacimiento espiritual que llega a esas vidas para quienes parecía que tenían menos posibilidades".

Hablando de su deseo de combinar estos elementos en El último samurai, dice, "Nuestra historia es una aventura romántica en el más amplio sentido de la palabra y, al mismo tiempo, una odisea muy personal”.

El reto es crear una historia en la que las relaciones rivalicen con el contexto más amplio, el paisaje interior resonando contra la trama épica.

"El personaje de Katsumoto me resulta tan fascinante como el de Algren", continúa diciendo Zwick. "Personalmente, me identifico con su dilema y veo como es aplicable a otros muchos aspectos de la vida moderna".

Del mismo modo que el código de los samurais es vívidamente expresado por Katsumoto y sus hermanos, también es evidente en la hermana de Katsumoto, la joven viuda de guerra Taka, que se encuentra con Algren en medio de las circunstancias más amargas.

Taka debe aceptar en su casa –por órdenes de su hermano- al hombre que dio muerte a su esposo. Lo tiene que curar de sus heridas de batalla y tolerar que, siendo de una cultura distinta, manche el piso de su casa introduciéndose con sus botas llenas de lodo. Igualmente debe admitir que ese hombre a la deriva, se embriague con el “sake” (bebida japonesa) y soportar escuchar por las noches los gritos de un hombre atormentado por su pasado.

"Las escenas en las que Algren está conociendo a Taka, la mujer que cuida de él todos los días y que no dice una palabra, tienen mucha fuerza. Son dos personas forzadas a compartir sus respectivas vidas y a pesar de eso hay barreras entre ellos - las circunstancias, las limitaciones obvias debido a la diferencia de culturas y, por supuesto, el idioma.

Hay muchos obstáculos para que entren en contacto, pero lo hacen. Para mí es un auténtico placer ver lo mucho que Koyuki es capaz de transmitir con su mirada, sus gestos y su porte, y lo mucho que Algren comprende. Es casi como una interpretación de cine mudo"

Taka, interpretada por la actriz japonesa Koyuki, se comporta con una compostura tan estricta que el extraño americano no sospecha las complejas y poderosas emociones que ella siente hacia él hasta que se da cuenta de que es tan samuráa como homólogos masculinos.

La cinta “El último Samurai” será proyectada por el cineclub “Oro negro” del FLS de la Sección 10 el viernes 17 de julio a las 19 horas en el auditorio de la sucursal transportes de la Sociedad Cooperativa de Producción del Frente Liberal sindicalista, situado en la calzada de los Petroleros s/n, (a un lado de la delegación de tránsito) colonia Petrolera de Minatitlán. La entrada es libre y para todo público.

Desde las 18.25 hrs. Pasaremos los “extras”, el viaje de un guerrero e Historia v.s. Hollywood que nos permitirán disfrutar mejor de la cinta.

Pies de foto:

Curando las heridas

Koyuki como Taka

Taka acercándose

El valor de ser guerrero


Juan Meléndez de la Cruz

Ser guerrero, dice el líder samurái Katsumoto es reconocer la vida en cada aliento, asumir la responsabilidad por lo que uno hace (o deja de hacer, agrega el redactor) por lo que uno dice, el samurái reconoce que el poder conlleva una gran responsabilidad, responsabilidad de saber, de trabajar, de ser compasivos, de ayudar a otros.

La lógica del guerrero es que cuando uno sabe que algo está mal… uno debe poder levantarse por encima de las masas y pelear por lo correcto.

"A través de la puerta de la Muerte se llega a la de la verdadera Vida". En la guerra, quien muere está derrotado. Pero no es así para los Samurai porque su muerte, la muerte honorable y valerosa en servicio al gran emperador, es finalmente el comienzo de la vida.

En Japón, a finales de 1870, en la época de la restauración Meji, vivieron unos heroicos y honorables guerreros, luchadores, expertos en las artes marciales. Tenían notable habilidad con el arco y la espada. También eran grandes jinetes. Pero, por sobretodo, estaban dispuestos a dar la vida por salvar al emperador. Sin embargo al llegar la occidentalización, esta clase guerrera comenzó un proceso de extinción, y quedaron unos cuantos hasta su total abolición en 1876.

A esta época nos transporta el director Edward Zwick, para narrarnos la historia dramático heroica de El último Samurai (The last samurai, 2003), adentrándonos en la comprensión de la legendaria cultura nipona.

Contar con Tom Cruise como coproductor y con tres reconocidos actores japoneses como Hiroyuki Sanada (Ujio), Ken Watanabe (Katsumoto) y la actriz Koyuki (Taka), ha sido una acertada decisión de Zwick quien ha logrado combinar de manera admirable las diferencias culturales entre oriente y occidente por medio de estos personajes.

Cruise, después de su éxito con Vanilla Sky (2001) y Sentencia previa (Minority report, 2002), se lanzó al reto de no solo coproducir sino protagonizar una película que no es solamente un producto taquillero, como todos sus anteriores filmes, sino que además tiene una historia interesante qué contarnos.

Para esto dedicó ocho meses de duro entrenamiento y profundización en la cultura nipona, lo que le permitió lograr una caracterización impecable de su papel, que fue nominado como mejor actor dramático para los premio Globo de oro, en la antesala de los oscares.

Sin embargo, para ser justos con este film, no podemos dejar todas las ovaciones a Cruise, sin hacer referencia clara a la impecable caracterización de Ken Watanabe en su papel de Katsumoto, el último líder guerrero de la estirpe de los samurais.

Este actor japonés que comenzó su carrera en el teatro, con la compañía teatral Madoka con base en Tokio, logra una gran caracterización en su rol como el feroz guerrero Katsumoto. Su papel que combina la fuerza y el coraje de un auténtico guerrero con la compasión y la sensibilidad, lograron para él gran reconocimiento.

La cinta “El último Samurai” será proyectada por el cineclub “Oro negro” del FLS de la Sección 10 el viernes 17 de julio a las 19 horas en el auditorio de la sucursal transportes de la Sociedad Cooperativa de Producción del Frente Liberal sindicalista, situado en la calzada de los Petroleros s/n, (a un lado de la delegación de tránsito) colonia Petrolera de Minatitlán. La entrada es libre y para todo público.

Desde las 18.25 hrs. Pasaremos los “extras”, el viaje de un guerrero e Historia v.s. Hollywood que nos permitirán disfrutar mejor de la cinta.


Pies de foto:

Ken Watanabe como Katsumoto

Taka en la intimidad

Ujio y Algren entrenando

La recuperación del honor


El capitán Nathan Algren (Tom Cruise) es un hombre a la deriva. Las batallas que libró en otro tiempo parecen ahora lejanas e inútiles. Una vez arriesgó su vida por el honor y por la patria, pero, en los años transcurridos desde la Guerra de Secesión estadounidense, el mundo ha cambiado.

El pragmatismo ha reemplazado al valor, el interés personal ha ocupado el lugar del sacrificio y el honor no se encuentra en ninguna parte, especialmente en el Oeste, donde su papel en las campañas contra los indios acabó en desilusión y tristeza.
En algún lugar de las implacables llanuras, Algren perdió su alma.
En un mundo completamente distinto, otro soldado ve como su modo de vida está a punto de desintegrarse. Es Katsumoto (Ken Watanabe), el último líder de un antiguo linaje de guerreros, los venerados samuráis, que dedicaron sus vidas a servir al emperador y a su país. Del mismo modo que el estilo de vida moderno invadió el Oeste americano, acorralando y condenando a los indios americanos, también acabó con el Japón tradicional.

Las líneas telegráficas y los ferrocarriles que llevaron el progreso amenazan ahora los valores y los códigos por los que los samuráis han vivido y han muerto durante siglos.
Pero Katsumoto no se irá sin pelear.
Los caminos de estos dos guerreros convergen cuando el joven emperador de Japón, cortejado por los intereses norteamericanos que codician el mercado japonés en expansión, contrata a Algren para preparar el primer ejército de reclutas moderno de Japón.

Pero cuando los asesores del emperador tratan de erradicar a los samuráis como parte de los preparativos para un gobierno más occidentalizado y favorable al comercio, Algren se encuentra inesperadamente impresionado e influido por sus encuentros con los samuráis. Sus fuertes convicciones le recuerdan al hombre que en otro tiempo fue.
Inmerso ahora en un territorio duro y desconocido, con su vida y, tal vez lo que es más importante, su alma pendiente de un hilo, el atormentado soldado norteamericano se encuentra en medio de una violenta y épica lucha entre dos épocas y dos mundos, contando sólo con su sentido del honor para guiarle

La cinta “El último Samurai” será proyectada por el cineclub “Oro negro” del FLS de la Sección 10 el viernes 17 de julio a las 19 horas en el auditorio de la sucursal transportes de la Sociedad Cooperativa de Producción del Frente Liberal sindicalista, situado en la calzada de los Petroleros s/n, (a un lado de la delegación de tránsito) colonia Petrolera de Minatitlán. La entrada es libre y para todo público.

Dar la vida por los ideales



Juan Meléndez de la Cruz

Nos dice Ana María Palacio Lopera, “El último Samurái” cuenta la historia de Nathan Algren, un diestro capitán norteamericano que es contratado por el emperador para entrenar en el manejo de las armas, al primer ejército moderno de conscriptos del Japón. El capitán Algren, algún día peleó por el honor y la defensa de los valores, pero ahora se encuentra perdido en un esquema occidentalizado de la guerra en el que las armas y el poder han desplazado la valentía y el honor.

Es entonces, cuando Algren, en medio de una de sus batallas contra los Samurái, conoce a Katsumoto, el último líder de esta antiquísima estirpe de guerreros. El capitán, secuestrado y llevado a los campos donde estos legendarios luchadores entrenan para la pelea, se encuentra sorprendido y atraído enormemente por esta forma de vida, que le recuerda los valores por la que una vez luchó.

¿Qué es un Samurái? Es la acuciante pregunta que asalta día tras día al capitán Algren al ser secuestrado por este grupo de guerreros enemigos que le perdonan la vida por una razón inexplicable.

Durante toda la película tendrá la ocasión de entender y hacernos entender quienes son, estos legendarios personajes que no están dispuestos a renunciar a sus ideales aunque esto signifique dar la vida.

Hay una recurrencia frecuente a los “flash back” que aparecen sorpresivamente y como recuerdos en la memoria de los protagonistas y que nos ilustran su atormentada conciencia y su conocimiento del bien y el mal. El uso de cámaras lentas y luces azules o de color blanco, le imprimen a estos momentos un valor imborrable. Ese pasado turbulento que los acompaña a donde vayan y que no los deja libres, desaparecerá de la pantalla en el momento en el que deciden cambiar su destino, perdonando aquello que han hecho, aquello que una vez fueron.

Cuando Katsumoto y Algren, se lanzan a librar la última guerra, tienen la clara conciencia de que van tras la muerte. La necesidad de permanecer, de dejar huella, de perdurar en la historia la representa claramente el director Edward Zwick cuando Algren entrega su diario al hombre que lo ha acompañado durante su estadía en Japón que da fe de todo lo que vivió en el campo de batalla. Todo para ser recordado y para que su ejemplo permanezca a través de historia.

La amistad y el valor que ella tiene a la hora de enfrentar un ideal es un elemento presente en el último samurái. Quien pelea necesita descubrirse acompañado. La lealtad y el honor en las relaciones aportan de manera esencial a los personajes principales que encuentran el coraje para entregar sus vidas porque pelean hombro a hombro con hombres valerosos que están dispuestos como ellos a morir en el campo de batalla.

Fuerza, compasión, valor, deber, capacidad, de sacrificio, son los elementos que se combinan en esta cinta. Esta película traspasa la barrera de la típica visión norteamericana. No se trata del héroe que irrumpe en una cultura inferior para rescatarla y hacerla una nación digna, el filme no es otra cinta de acción o más bien lo es, pero al servicio de una historia.

Murieron los Samurái. Acabó una época de heroísmos y valentía, se ha dado pie inexorablemente a la occidentalización y con ella al desplazamiento de valores esenciales. Nació el Japón moderno. Pero gracias a directores como Zwick, podemos disfrutar de un cine que nos recuerda que el honor nunca debe morir.

La cinta “El último Samurai” será proyectada por el cineclub “Oro negro” del FLS de la Sección 10 el viernes 17 de julio a las 19 horas en el auditorio de la sucursal transportes de la Sociedad Cooperativa de Producción del Frente Liberal sindicalista, situado en la calzada de los Petroleros s/n, (a un lado de la delegación de tránsito) colonia Petrolera de Minatitlán. La entrada es libre y para todo público.

Pies de foto:

Algren al ataque

Katsumoto, el líder samurái.

El deber, el amor, la caballerosidad



Juan Meléndez de la Cruz

Uno de los méritos de la cinta “El último de los mohicanos” es que sus personajes no son lineales, sino –como los seres humanos- contradictorios, con aspectos positivos y también negativos; si bien todo tiene que situarse en el marco histórico que les toca vivir.

Un ejemplo claro es el del personaje del mayor Duncan Heyward, interpretado por Steven Waddington. Este militar del ejército ingles destacado en las colonias americanas que se disputan los mismos ingleses y los franceses, pretende a Cora, la hija mayor del Coronel Munro.

Ante la indecisión de Cora, quien le dice que sus sentimientos no van más allá de la amistad, él le plantea que eso es una buena base para el matrimonio y que siga la opinión de su padre y le pide que lo piense.

Educado en la disciplina militar, el mayor Duncan reconviene a otro oficial cuando presencia que aquél le dice a la milicia que si su familia es atacada, se les dará permiso para dejar las filas. Duncan lo interroga: ¿La corona negociando términos del servicio militar?

Al ir escoltando a Cora y Alice, esta la hija menor de Munro, hacia el fuerte William Henry y sufrir una emboscada, logran salir ilesos gracias a la ayuda de los últimos mohicanos: Nathaniel, Chingachgook y Uncas; y más adelante encuentran una cabaña quemada y sus moradores asesinados, infiriéndose que los atacantes son un grupo de guerreros contrarios y que las demás familias también corren peligro. Sin embargo ya en el fuerte, al presentarse la exigencia de la milicia de que se les otorgue permiso para proteger a sus familias y ser interrogado Duncan acerca de lo que vio, el verbaliza que nada hace pensar que no son más allá que un grupo de ladrones ¡otra vez, sus acciones se encaminan a defender los intereses de la corona británica! El problema para él es que su pretendida Cora, presencia esa acción lo que la lleva darle un definitivo no a los requerimientos del Mayor.

Al ser capturadas Alice y Cora por Magua y sus guerreros hurones; Magua para cumplir con su venganza de extinguir la semilla del Coronel Munro, propone al sabio hurón que sean quemadas en la hoguera, después de varias discusiones en las que Duncan sirve de traductor, él aprovecha esta posibilidad y dando una muestra extrema de caballerosidad, él se ofrece como oficial británico para ser quemado en lugar de Cora, permitiéndole a esta que se vaya con su rival en amores, Nathaniel.

En el cine debate al final de la proyección, habrá oportunidad de comentar sobre la trama y los personajes.

La cinta “El último de los mohicanos” será proyectada por el cineclub “Oro negro” del FLS de la Sección 10 el viernes 3 de julio a las 19 horas en el auditorio de la sucursal transportes de la Sociedad Cooperativa de Producción del Frente Liberal sindicalista, situado en la calzada de los Petroleros s/n, (a un lado de la delegación de tránsito) colonia Petrolera de Minatitlán. La entrada es libre y para todo público.

Pies de foto:

Arderá en el fuego…

Duncan en la hoguera

Duncan y Nathaniel (Viramos al norte)